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Roy Lichtenstein, entre el pop art y el comic

Roy Lichtenstein

Roy Lichtenstein
Roy Lichtenstein

El pintor Roy Lichtenstein, pionero del pop art, es uno de los artistas más importantes del pop art, junto a Robert Rauschenberg y Andy Warhol.

Aunque su nombre no es tan conocido, seguramente ubicas muchas de sus obras más famosas y populares; su trabajo impactó durante la transición del expresionismo abstracto al pop art.

Su trabajo es preciso, cotidiano, meticuloso, irónico y hasta trágico-cómico; superó la barrera abstracta y se lanzó a una nueva corriente, por la que lo que fue un artista emergente muy controvertido y extravagante.

Historia de Roy Lichtenstein

Nació el 27 de octubre de 1923 en Nueva York, sus padres venían de clase media alta, por lo que nunca le faltó nada. Sus padres fueron Milton Lichtenstein y Beatrice Werner, Milton era corredor inmobiliario y Beatrice era culta y gustaba de llevar a sus hijos a galerías, museos y conciertos.

Su acercamiento al arte desde joven, despertó en Roy Fox Lichtenstein el deseo de pintar, dibujar y esculpir obras de arte, tocar el piano y el clarinete, desde adolescente.

Se graduó del Doctorado en Bellas Artes en la Universidad Estatal de Ohio en el año 1949, cuando tenía 26 años.

Primeras obras de Roy Lichtenstein

A partir de su graduación comenzó un camino de exploración y creación para descubrir qué tipo de pinturas deseaba hacer y comenzó por la vanguardia predominante: los expresionistas abstractos.

Desde el año 1958 fue su fractura con el expresionismo abstracto y su inicio en el popart, una transición que no fue sencilla porque el cambio fue radical.

De artistas abstractos como Jackson Pollock, de pronto daba el salto para obras completamente definidas y con temas y objetos de la cultura popular, como hot dogs y rubias llorando.

Hasta 1961 completó su transición y mostró al mundo Mr. Bellamy, un marinero bien parecido, al estilo comic; su trabajo fue incluso considerado por los abstraccionistas como no arte. En 1962 su obra Masterpiece representaba claramente la ironía de su trabajo.

Un pintor prolífero pero “el peor de 1964”

Los siguientes años continuó con su estilo comic, tomando elementos de la cultura popular, incluso el propio ejército y la guerra. En 1963 presentó una de sus obras más conocidas: Whaam! Y también Bratata!, donde retrata la desesperanza, y la guerra en escenas particulares de pilotos e incluye las onomatopeyas.

Sin saberlo, en 1963 también creó la obra Woman with flowered hat, que se convertiría en una codiciada pieza de arte en subasta, que alcanzó los 43 millones 776 525 euros, en 2013.

En 1964 mostró Girl in Mirror, una pintura fresca con una rubia sonriente. Ese año una revista lanzó la pregunta al público, ¿será acaso el peor artista (Lichtenstein) de 1964? Pero unos pocos años más tarde la respuesta sería obvia.

Segunda mitad de los 60

Para 1965 volvió a provocar críticas divididas con su obra Brushstroke, que es abstracta como llamativa, simple pero profunda; una serie de esculturas de cabezas con cerámica, platos y tazas. Seguido de Yellow and Green Brushstroke en 1966.

Más tarde en una entrevista declaró que al inicio no le gustaban porque “parecían lonchas de bacon”. Pese a todo, el patio del Edifio Nouvelle, del Museo Reina Sofía de Madrid, está decorado con una reproducción de estas esculturas.

1967 se convirtió en uno de sus mejores años, realizó su serie inspirada en el Radio City Music Hall del Rockefeller Center, mostrando por primera vez su característico estilo de los puntos Benday.

En ese tiempo se divorció de su primera esposa Isabel Wilson, con quien estaba casado desde 1949 y con quien tuvo dos hijos. En 1968 se casó por segunda vez, ahora con Dorothy Herzka, a quien conoció desde 1964 y con quien pasó el resto de su vida.

Pop art consolidado

Hacia 1970 su estilo estaba definido y ahora se enfocó en divertirse más, en disfrutar y representaba historias totalmente cotidianas llevadas La Cara de Barcelonaincluso al absurdo.

Presentó Artist´s Studio-Look Mickey en 1973, donde expuso una doble obra de manera simpática y simple. Para exhibir un nuevo cambio en 1974 con Glass and lemon in a mirror.

Cubist Still Life with Lemons presentada en 1975 es quizá la forma en que homenajeó su admiración por Pablo Picasso y siguió el mismo caminó con varias obras más. En una serie donde ni la Mona Lisa se salvó y fue reinterpretada con la frase “entonces yo solo me sentaré aquí… y sonreiré”.

Durante los 70 incorporó y jugó con diversas temáticas, paisajes, naturaleza muerta, indios americanos, mezclando el cubismo, surrealismo y expresionismo.

Roy Lichtenstein en la década de los 80

Nunca fue una sorpresa que sus obras de arte fueron consideradas en algún momento no arte, por señalar que no eran profundas, que no había dolor en ellas; sin embargo Lichtenstein creía que no se debía de sufrir por hacer arte y él, al contrario, lo disfrutaba.

Comenzó la década de los 80 con Expressionist Head, donde aún conservaba toques de la tendencia cubista. En 1982 dio un giro nuevamente a su trabajo con I Love Liberty, mostrando un aspecto de la Estatua de la Libertad.

Durante los 80 regresó su estudio a Manhattan en la calle 29 y tiempo después lo mudó a un edificio del Greenwich Village, sitio que acogía a muchos artistas.

Hacia 1985 la abstracción geométrica se volvió parte de su nuevo toque, como lo deja ver con sus series Perfecto, Imperfecto y Plus y Minus.

Obras más controvertidas de Lichtenstein

Comenzó la que sería su última década usando los colores, sombras, grabados y degradados de forma excepcional, culminando a veces en collage o en imágenes muy bien estructuradas y reales.

Mostraba interesantes vistas interiores de casas peculiares y a veces muy simples, como las de las estampillas o los anuncios de las páginas amarillas.

El pop art mira al mundo, y en él, no se parece a una pintura de algo, se parece al objeto en sí”. –Roy Lichtenstein.

Desnudos de Lichtenstein

A mediados de los 90 lanzó una serie de desnudos que escandalizó a su generación, los desnudos aunque muchas veces eran completos, lucían atenuados con sombras de puntos Benday.

Como Desnudo con pirámide, Desnudo en departamento, Desnudo leyendo, Desnudo con cojín amarillo y desde luego, Chica seductora.

Las mujeres se convirtieron en un recurso habitual del pintor para retratar la realidad de las urbes contemporáneas, los tabús, prejuicios y deseos que tenían pero a la vez ocultaban.

Eligió retratar mujeres para mostrar el lado más vulnerable de la sociedad, lo más carnal, lo más emocionante y lo hizo de forma precisa y sublime.

Sus obras están dotadas de ironía y sensibilidad al mismo tiempo, te topas con la realidad de frente, una con la que cualquiera se siente familiarizado. Sacando de esta forma el arte de las galerías academicistas y llevándolo al alcance de todos.

Muerte de Roy Lichtenstein

Pasó sus últimos años trabajando y estudiando sobre el ilusionismo y la abstracción, elementos presentes en sus esculturas a gran escala.

Luego de la complicación de bronquitis que se convirtió en pulmonía, Lichtenstein permaneció internado varias semanas en la Nueva York Medical Center hasta el 29 de septiembre de 1997.

A la edad de 73 años y a poco menos de cumplir 74 años, murió uno de los pioneros del pop art, la piedra angular que consolidó esta nueva corriente artística.

Recibió múltiples premios, títulos honoríficos y reconocimientos internacionales, los últimos que recibió en vida fueron la Medalla Nacional de las Artes de Washington y el Premio Kyoto, de la Fundación Inamori de Japón en 1995.

Personalidad de Roy Lichtenstein

Mientras que muchos otros pintores tuvieron vidas atormentadas, con vicios legales o ilegales, historias dramáticas o situaciones similares, Lichtenstein tuvo una vida muy equilibrada.

La mayoría de sus amigos y conocidos lo describían como simpático, inteligente, irónico, divertido, reservado, aficionado del jazz, jugador de ajedrez y también de tenis.

Su lugar favorito era su estudio de trabajo, donde pasaba jornadas enteras de creación y admiración de su propio trabajo.

También inventó una especie de soporte giratorio para sostener sus pinturas durante su realización y así tener total libertad sobre el movimiento de la pintura sin perder el enfoque.

Incluso colocó un espejo frente a su soporte de pinturas, desde el cual podía observar viendo hacia atrás cómo lucía su pintura.

Desde muy joven admiraba el trabajo de Pablo Picasso y su afición lo acompañó durante toda su vida, así como la influencia del art deco de Henri Matisse.

Curiosidades de Lichtenstein

Las obras del pintor, escultor, artista gráfico y grabador norteamericano, se convirtieron en el objeto del deseo favorito de los coleccionistas de arte. Algunas de sus piezas han rebasado cifras de seis ceros, cosa que él nunca se imaginó.

Su cuadro The Kiss, fue comprado por 600 millones de pesetas por un coleccionista japonés, mientras que sus obras Sleeping Girl y Figure Writing Reflected in Mirror, fueron vendidas cada una por casi 45 millones de dólares.

¿Y a ti, cuál es la obra de Lichtenstein que más te gusta? Si te ha gustado su historia, ¡compártela!

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