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Metallica nuevos tiempos

El “nuevo Metallica”

“¿Dónde está tu corona, Rey Nada?”

-Metallica – King Nothing.

Metallica Of Wolf and Man

Entre los cinco años que pasaron entre la publicación del Black Album y el sexto álbum de Metallica, Load, muchas cosas habían cambiado en el mundo de la música: el Grunge había cambiado la escena del Rock, el Alternativo había tomado forma, Pantera había cambiado el Metal extremo y Kurt Cobain se había suicidado. El mundo cambió y Metallica cambió con ellos.

Estos fueron los años en donde Metallica comenzó a tomar decisiones que generarían mucho rechazo e incluso odio por parte de quienes fueron sus seguidores, resultando en el dibujo de una línea divisora que aún no se ha diluido hasta el día de hoy. Se cortaron las melenas, comenzaron a vestirse mejor, comenzaron a tocar con bandas alternativas, se mostraban cada vez más dispuestos a hablar de otras influencias que no fueran metaleras, etc.

Metallica - Load

Pero lo que más afectó fue la música: no había ningún vestigio de aquella banda que hizo Master of Puppets diez años atrás; en lugar de eso, Load se podría considerar como un álbum de Hard Rock con influencias de Blues y las tendencias alternativas de la época (también intuyo mucho del Superunknown de Soundgarden, pero ésa es una apreciación personal). Incluso del Black Álbum al Load hay una marcada diferencia.

Metallica complementaría este trabajo el año siguiente con su secuela, Reload. Este álbum tomaba y expandía lo hecho en el trabajo anterior, demostrando la clara intención de lo que la banda quería hacer en ese punto de su trayectoria; para bien o para mal se estaban alejando de los cánones que ellos mismos establecieron en el Metal y buscaron probar algo diferente, tanto musical como estéticamente.

Metallica - Reload

¿Fue esto necesariamente malo? Lo del cabello no importaba; músicos como Gary Holt de Exodus o David Ellefson de Megadeth hicieron lo mismo y no por eso perdieron credibilidad. Y si bien Load y Reload sufren de tener muchas canciones de relleno, cortes como Until It Sleeps, King Nothing, The Memory Remains, Fuel, The Unforgiven II, Wasting My Hate o Outlaw Torn son temas interesantes, entretenidos y que muestran a Metallica en una faceta que no se les había escuchado antes.

Complementarían su estadía en los 90s tocando en el legendario festival alternativo Lollapalooza, en el Woodstock del ’99 junto a bandas como Korn o Megadeth, harían un muy bien recibido álbum de covers como Garage, Inc. y harían un concierto con la orquesta de San Francisco llamado S&M, que tuvo opiniones mixtas (algunos admiraron lo intrépido de la propuesta, otros la criticaron salvajemente).

Este periodo de Metallica mostró a un Lars y James cada vez más controladores con la banda, pero también los mostró desafiándose como músicos y tratando algo diferente. Load y Reload están lejos de ser grandes trabajos, pero hoy en día se les ve en una luz un poco más positiva en comparación a la histeria colectiva que se desató en los 90s.

 

Algún tipo de monstruo

“La persona a la que yo respeté más fue la que me irrespetó más.”

-Jason acerca de James y su salida de Metallica.

Jason Newsted siempre había estado restringido artísticamente en Metallica y aunque la impronta de Bob Rock en los álbumes de los 90s le había dado un rol más protagónico a su bajo, la realidad es que como compositor solo había contribuido con tres temas en sus catorce años con la banda (Blackened, My Friend of Misery y Where the Wild Things Are).

Tras grabar el single I Disappear para la película de Misión Imposible, Jason dejaría la banda luego de que James le prohibiera colaborar con un proyecto que tenía planeado llamado Echobrain. Al ver que en su banda principal no le dejaban contribuir y que no podía tener otros proyectos, Jason terminó por cortar lazos con Lars, James y Kirk, formando su proyecto y tocando por una temporada con Ozzy Osbourne.

El principio del siglo XXI puede ser considerado como la hora más oscura de Metallica: no solo fue la marcha de Jason, sino también la demanda de Lars a Napster por el tema de las descargas ilegales –un suceso que hizo que Lars ganara la admiración de muchos músicos y el desprecio de muchos fans, lo que ha sido costumbre en su carrera- y el descenso cada vez más notorio de James en su alcoholismo.

Metallica - St. Anger

Fue bajo este contexto tan nocivo, cada vez más alienados y acomplejados, que Metallica grabó St. Anger y lo publicó en 2003, siendo indiscutiblemente considerado como el peor trabajo de la historia de Matallica. La producción, otrora el gran fuerte de Bob Rock (quien hizo las veces de bajista), dejaba mucho que desear, la batería de Lars tenía un sonido metálico hueco, no había un solo de guitarra (que es el fuerte de Kirk) y las vocales de James, totalmente libres de ediciones, mostraban la condición lamentable en la que se encontraba en ese punto.

Tal vez lo único que vale la pena de St. Anger son las letras de James, que siempre han sido una de sus mayores virtudes: desde …And Justice for All ha mejorado mucho en su manera de transmitir sus pensamientos y sentimientos, cosa que se cristaliza aquí en cierto modo ya que podemos contemplar en temas como The Unnamed Feeling lo que estaba pasando en ese punto de su vida.

Las penurias, luchas y medios para arreglar esto serían grabados y mostrados en la película-documental Some Kind of Monster, mostrando todo lo que fue esa época de Metallica. Incluso cuenta con una notoria aparición de Dave Mustaine, lidiando con Lars acerca de la manera en la que fue despedido de la banda. Some Kind of Monster tuvo una recepción mixta, ya que muestra a los miembros de Metallica en un estado muy inestable, pero nadie puede negar la sinceridad que transmiten ahí.

 

Death Magnetic y la incómoda estabilidad de Metallica

Metallica - Death Magnetic

 Metallica terminaría por reemplazar a Jason Newsted con Robert Trujillo, bajista que tenía un trayecto importante con Suicidal Tendencies en su etapa clásica a principios de los 90s y un buen periplo con Ozzy, agregando un poco más de groove a la banda y una actitud diferente a lo que era Metallica en ese punto.

James, con ayuda de su familia y sus compañeros, lograría superar sus problemas con el alcohol y Metallica comenzaría a gozar de un cierto grado de estabilidad, al menos tan sana como puede tener un grupo de su envergadura. Con esta nueva claridad procedieron, ahora con el experimentado productor Rick Rubin (productor del Reign in Blood de Slayer, entre muchos otros), a publicar su nuevo álbum en 2008, Death Magnetic.

Este trabajo, como todos los trabajos post-Black Album de la banda, ha sido objeto de discusiones álgidas entre los aficionados y detractores de Metallica: algunos lo ven como un intento por volver al sendero que los hizo grandes mientras que otros lo ven como una jugada para recuperar el interés de fans que hace tiempo ya no los escuchaban.

De cualquier forma, no se puede negar que Death Magnetic muestra a unos Metallica en mejor forma que hace mucho tiempo y marca una distancia considerable del grupo que hizo St. Anger, mostrando una mayor concentración y enfoque por hacer algo bueno. Algunas canciones funcionan (All Nightmare Long o The Judas Kiss son dos buenos ejemplos), algunas no (The Unforgiven III es innecesaria, realmente), pero se ve un intento por hacer las cosas bien.

La gira a posteriori, si bien no alcanza las cuotas de las legendarias actuaciones del grupo en los 80s o a principios de los 90s, los mostró en mejor forma que en muchos años, con una mejor actitud y con un cierto grado de constancia considerando todo lo que se ha perdido con el paso del tiempo, las decisiones (tanto buenas como malas) y el mero hecho de que simplemente ya no son aquellos muchachos que grabaron el Ride the Lightning.

Y francamente, no tienen que serlo.

 

Metallica en la actualidad: ¿Qué son?

“¡Si has venido a ver licras y puto maquillaje y toda esa mierda y las palabras ‘rock ‘n’ roll baby’ en cada canción, ésta no es tu puta banda!”

-James en la primera actuación de Metallica en Donington en 1985.

Metallica ya no es lo que una vez y creo que este artículo es una clara demostración de la progresión de la banda de una trascendental agrupación de Metal que cambió el género como lo que conocemos a un grupo de influencia mundial que tal vez es mucho más flexible musicalmente hablando, pero que ha mostrado una mayor tendencia a la irregularidad.

Se han mantenido de gira virtualmente todos los años. Publicaron Lulu junto al contracultural Lou Reed, un álbum altamente experimental que no encaja con la trayectoria de ambas partes, una película altamente entretenida –es básicamente un concierto de Metallica en la gran pantalla con una sub-trama, pero se deja disfrutar-, un EP con temas de las sesiones del Death Magnetic (Beyond Magnetic) y varias giras históricas con sus compañeros del Big Four del Thrash, Megadeth (haciendo las paces en el proceso con Dave y cerrando un círculo que se extendió por tres décadas), Anthrax y Slayer.

Su último trabajo de estudio hasta el momento, Hardwired… to Self-Destruct, fue publicado en 2016 y, como se pueden imaginar, tuvo opiniones diversas. Eso es el Metallica actual: un grupo con el que no puedes llegar a un consenso. Pero eso está bien: a pesar de todo lo que se les puede acusar, están en su santo de derecho de hacer la música que deseen; se puede argumentar que tal vez ya no son lo que una vez fueron y que no volverán a las alturas del Ride the Lightning o el Master of Puppets, pero su legado sigue ahí, completamente intacto e inmortal.

Metallica perdurará como una actitud, como un símbolo de lo que el Metal puede llegar a ser cuando es llevado a su punto más alto, y lo mucho que se puede cambiar desde los parámetros en lo que uno se puede encontrar; es un grupo que cambió el mundo de la música, convirtiéndose en iconos del mismo y que luego procedieron a hacer lo que les diera la gana con el paso de los años.

¿Qué es más Metal que eso?

 

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