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Los inicios de Metallica

Los comienzos de Metallica

“Por supuesto, yo quería todo esto. Pero James me avasalló con todas sus ideas. Siendo sincero, yo solo quería personas con las que pudiera tocar mis canciones favoritas en lugar de simplemente sentarme solo y golpear la batería sin control.”

-Lars Ulrich acerca de la capacidad como compositor de James Hetfield.

Si queremos conocer los comienzos de Metallica debemos ir a Dinamarca en 1963, donde nace Lars Ulrich, hijo del entonces famoso tenista Torben Ulrich. Lars viajaría por el mundo debido a que su padre participaba en múltiples torneos y competiciones, siendo poco a poco encaminado a seguir los pasos de su padre en la profesión.

Al parecer era muy bueno porque estuvo por un tiempo entre los diez primeros de las ligas infantiles, pero ése no era el camino de Lars. En 1973 terminaría en un concierto de Deep Purple y eso lo marcaría tanto que la semana entrante se compró uno de sus álbumes, Fireball.

Eso era todo: Lars había decidido lo que quería ser.

Black Sabbath
Black Sabbath

Eventualmente desarrolló un interés por muchos otros grupos como Black Sabbath, Thin Lizzy, Uriah Heep y el creciente movimiento de la New Wave of British Heavy Metal, con grupos como Iron Maiden liderando la causa. Los Ulrich se mudaron a Estados Unidos, específicamente a California, y ahí es donde comenzaría su nueva etapa buscando lograrlo como músico, muy a pesar de que la mayoría de los californianos no estaban tan interesados como el danés en los grupos europeos que a él le obsesionaban.

Lars probaría su suerte con diferentes amigos y con varios músicos, pero no parecería encontrar esa estabilidad que deseaba para crear una banda que encajara con su visión musical. Por el otro lado, había un chico estadounidense que pensaba igual.

Si bien es cierto que Lars creció en un ambiente bastante proactivo y en donde sus padres le dieron espacio para poder expresar sus intereses musicales, lo mismo no se puede decir de la infancia de James Hetfield.

James creció en un ambiente religioso bastante marcado, con dos padres que eran cristianos conservadores, y siendo solo un niño fue enviado a clases de piano en donde formó una enemistad con los Mozart o los Beethoven del mundo, de acuerdo a sus palabras. Como se sabría luego, Hetfield siempre fue un autodidacta y pasó rápidamente a la guitarra, mientras escuchaba grupos como Aerosmith o Queen (dos de sus mayores influencias).

Ya entrando en su adolescencia, Hetfield comenzaría a tocar en múltiples bandas que no durarían mucho: Obsession, Syrinx, Phantom Lord o Leather Charm fueron algunas de las más resaltantes, dejando como legado dos de las primeras composiciones que aparecerían en el debut de Metallica, Hit the Lights y No Remorse. Tras la muerte de su madre en 1980, se mudaría a California con su hermano donde perseguiría sus metas como músico profesional.

Aquí es cuando la cosa se pone interesante: había un periódico llamado The Recycler en donde se podían colocar anuncios y tanto Lars como James, durante la misma época, publicaron anuncios en donde buscaban músicos para una banda de Heavy Metal; ambos eran los únicos que habían especificado que buscaban personas para tocar ese tipo de música. ¿Destino? No lo sé, pero sí es anecdótico, cuanto menos.

Lars estaba impresionado por la capacidad y experiencia de James como músico y James estaba impresionado por la inteligencia y conocimiento de Lars en cuanto a bandas europeas de las que nunca había escuchado (cuenta la leyenda que James pensaba que Lars era un pésimo baterista cuando lo conoció).

Metalmania 2008 Megadeth
Megadeth

Tras ciertos traspiés para grabar canciones y para conseguir músicos, los dos grabaron una demo de Hit the Lights que sería publicada en el compilatorio de Brian Slagel en Megaforce Records –dos nombres claves para entender lo que fue Metallica en sus comienzos-, la ahora legendaria e influyente Metal Massacre. Entre los dos tuvieron que grabar todas las partes de la canción en todos los instrumentos.

Conseguirían a un bajista que era un viejo amigo de la secundaria de James, Ron McGownie, y la posición de guitarrista sería ocupado por un rubio de actitud altanera y rebosante de talento: un tal Dave Mustaine.

Mustaine había tenido su propia trayectoria en bandas amateurs, siendo amante de la NWOBHM y diferentes grupos como los Scorpions o Led Zeppelin, sin mencionar que desempeñaba trabajos como traficante y dejó la escuela a una temprana edad. Eventualmente fue contactado por Lars a través de un anuncio, tal como sucedió con James, y así es cómo se forjó una de las amistades/enemistades más marcadas de la historia de la música.

Sería el triunvirato Ulrich-Mustaine-Hetfield el que estructuraría el grueso de las canciones del primer álbum de la banda, con el futuro líder de Megadeth agregando otra dimensión y otro ritmo a su música, siendo él el mayor en edad y un músico bastante curtido en diferentes estilos, especialmente en materia de riffs; no se exagera al decir que Mustaine “afiló” a Metallica en su etapa más imberbe.

La primera alineación convencional de Metallica, nombre y logo diseñado por el propio James, había sido creada y la conquista de los Jinetes estaba comenzando.

 

Nace el Thrash, nace Kill ‘em All

“Quería patear el culo de Metallica.”

-Dave Mustaine en su biografía acerca de por qué fundó Megadeth.

Metallica - Kill 'Em All
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La banda no estaba muy feliz en California. Eso fue un factor clave para el progreso de Metallica porque esa zona era la escena en donde el Glam estaba proliferando y alcanzando mucha relevancia mediática, dejando a un grupo con la lasciva y agresividad de Metallica sin mucha luz.

Se mudarían a San Francisco, en donde encontrarían una escena de Metal extremo en la Bay Area en la que estarían mucho más cómodos y podrían combinar muchos conciertos en bares y antros con algunos de los momentos más alocados de la historia de la banda, especialmente cuando tocaban con los muchachos de Exodus, en donde encontrarían a un tal Kirk Hammett.

Eventualmente Ron McGownie sería removido de la banda; Ron era el que menos interés tenía en el proyecto y siempre había sido visto como el eslabón más débil, sin mencionar sus notables diferencias con Mustaine. Cliff Burton, un bajista notable de la banda local Trauma, aceptaría unirse al grupo y si bien es cierto que no contribuyó en materia de composiciones en el debut, su capacidad, habilidad y talento fueron una mejora de lo que aportaba McGownie hasta ese punto.

El tema es que la situación con Mustaine no era la mejor: en un grupo de cuatro bebedores fiesteros, Dave era considerado el más descontrolado y en 1983, durante un viaje en Nueva York en donde la banda estaba cerca de publicar su debut –por entonces llamado tentativamente Metal Up Your Ass-, Lars y James, con un Cliff muy silencioso, le notificaron que ya estaba fuera de la banda y le entregaron un pasaje de autobús para que regresara a San Francisco.

El despido de Dave de Metallica ha sido altamente documentado y el líder de Megadeth no ha tenido pelos en la legua para hablar de lo mucho que le molestó ser expulsado de la banda de un modo tan frío y distante. Kirk Hammett, el guitarrista de Exodus, tomaría su lugar.

Metallica, ya con este último cambio en su alineación, publicaría su primer álbum, Kill ‘em All, con Megaforce Records, alterando para siempre el género del Metal como lo conocemos.

Es muy sencillo tomar por sentado lo que representó un trabajo como Kill ‘em All para todo el género debido al status actual de Metallica, pero la realidad es que en 1983 habían muy pocos álbumes que transmitieran el vértigo, intensidad y salvajismo del debut de los de Hetfield y compañía. Temas como Hit the Lights, Whiplash, The Four Horsemen o Seek & Destroy se han convertido en clásicos de la banda, sin mencionar que le dieron espacio al recién incluido Burton para que insertara un solo de bajo de su autoría, (Anesthesia) Pulling Teeth.

El impacto en el underground fue casi instantáneo y se marcó un antes y después en el género; hay muchos grupos que han declarado que se dedicaron a ser músicos por el impacto que tuvo Kill ‘em All en sus vidas. Incluso Tom Araya, vocalista y bajista de Slayer, declaró que el álbum los motivó a tocar un material más rápido y agresivo, cosa que fue determinante para la generación de los ochentas del Thrash Metal.

 

Ride the Lightning: oscura maestría de Metallica

“Ajustar tu sonido para agradarle a tu audiencia es estúpido.”

-James Hetfield acerca del rechazo que tuvo su primera balada, Fade to Black, entre sus fans más acérrimos.

Metallica - Ride The Lightning
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Los segundos álbumes son siempre interesantes de analizar porque muestra la idea primigenia del debut más desarrollada y con una cierta experiencia ganada, por lo que no es extraño que dicho segundo álbum suela tener una calidad superior y eso fue el caso con Ride the Lightning.

Grabado en la Dinamarca natal de Lars y publicado en 1984 –un mero año después de su influyente debut-, Ride the Lightning es considerado en muchos círculos como el clímax musical de Metallica y en donde se muestran ocho cortes de una calidad incuestionable, como es el caso de Creeping Death, For Whom The Bells Tolls o Fade to Black.

Hay un factor interesante en el Ride the Lightning y es el hecho de que las letras de todas las canciones tienen un hilo conector común: la muerte, un tema que James Hetfield declaró que había sido de gran interés para Lars y él durante la composición del álbum; tal vez no desde la perspectiva de un trabajo conceptual, pero sí como una base temática por la cual guiarse.

Así es como tenemos muerte por guerra nuclear (Fight Fire With Fire), muerte por la silla eléctrica (Ride the Lightning), muerte en la guerra (For Whom the Bells Tolls), muerte por suicidio (Fade to Black), muerte congelada (Trapped Under Ice), muerte al ser perseguido por la justicia (Escape) y la muerte por una plaga bíblica (Creeping Death).

Ride the Lightning se convirtió en otro paso en la dirección correcta para Metallica, alcanzando a aún más personas y convirtiéndose para muchos aficionados en su mejor trabajo, asentando aún más las bases del Thrash Metal, pero ahora con un enfoque más oscuro y con la impronta de Cliff Burton y Kirk Hammett en las canciones (aunque temas como Ride the Lightning o la instrumental The Call of Ktulu cuentan con el aporte de Dave Mustaine).

Pero el golpe en la mesa era el siguiente y ahí es cuando se demostró que esta banda no estaba satisfecha con ser un grupo que produjera muy buenos álbumes; querían ser grandes.

Querían ser los maestros.

 

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