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Leonard Cohen, el maestro de las palabras

Leonard Cohen

Hay personas que nacen con un don. Sin duda alguna, es el caso de Leonard Cohen, un genio artístico. Sus letras llenas de juegos de palabras y metáforas junto con esa voz tan grave y atrayente han logrado que sea una de las figuras más reconocidas dentro del panorama musical del rock y del folk. Y, aunque terminó siendo una persona muy conocida a nivel mundial, no siempre fue así.

 

Los duros comienzos de Leonard Cohen

A Leonard Cohen se le conoce sobre todo por su faceta como cantautor, pero en un principio se centró en la poesía y la narrativa. Escribió diversos poemarios como The Spice-ox of Earth o Flowers of Hitler y novelas como The Favourite Game y Beautiful Losers. Como no tuvo demasiado éxito, decidió centrarse en la música. De hecho, solo escribió unos pocos poemarios más a lo largo de su vida. A pesar de que la carrera literaria de este artista es también relevante, en este artículo vamos a centrarnos principalmente en su carrera musical.

PASIÓN POR LA MÚSICA: LOS 60 Y 70

Tras la frustración que siente por haber fracasado como escritor, traslada su pasión al plano musical. En 1967, se publica su primer disco: Songs of Leonard Cohen. La canción que destaca sobre todo es ‘Suzanne’, que ha sido versionada varias veces por diversos artistas como, por ejemplo, Bruce Springsteen. Este álbum es el disco debut de este cantautor y es considerado uno de los mejores de la historia del rock. Llama mucho la atención que consiguiera que su primer álbum fuese un éxito de ventas. Era una situación totalmente fuera de lo normal; él contaba ya con 33 años y se había desplazado desde la literatura hasta la música. ¿Casualidad o puro talento? Los siguientes discos reafirmaron que Cohen era un genio musical.

Los siguientes discos que fueron relevantes dentro de la producción musical de este artista fueron Songs of love and hate (1971) y Death of a Ladies’ man (1977). Gracias al primero, consiguió su primera gira por Estados Unidos. Es uno de los álbumes más oscuros y emocionales que compuso durante toda su carrera musical. ¿Sabes quién es Jane? Quizás te suene por la canción ‘Famous Blue Raincoat’ perteneciente a este disco.

El segundo de ellos, Death of a Ladies’ man, fue un álbum bastante problemático por las problemas que hubo entre Leonard Cohen y el productor Spector. Este último mezcló el disco a su gusto sin contárselo al artista y este terminó amenazándolo con una ballesta. Resulta curioso que ninguna de las canciones de este disco terminase en un recopilatorio, probablemente porque para Cohen el resultado final le pareció “grotesco” aunque “semivirtuoso”. Pero aunque no apareciese en ningún disco posterior, en alguna gira sí que interpretó varios temas de este álbum en directo.

¿DÉCADA DE LOS 80? LA CONSOLIDACIÓN DE SU CARRERA

Este periodo fue uno de los principales de su carrera musical. En él se encuentran dos álbumes clave: Various positions (1984) y I’m your man (1988). Seguro que conoces obras maestras como ‘Dance me to the end of love’ o ‘Hallelujah’. De hecho, la primera de ellas tiene su origen en una canción judía que se cantaba durante el Holocausto judío. En palabras del propio Cohen «“llévame bailando hasta tu belleza con un violín ardiente” significa la belleza allí siendo la consumación de la vida, el final de la existencia y del elemento pasional en esa consumación». De manera magistral, el autor relaciona un elemento tan trágico como fue la exterminación judía con el amor pasional. Por otro lado, el éxito de la canción ‘Hallelujah’ proviene de las versiones que hicieron John Cale y Jeff Buckley posteriormente. Gracias a este primer álbum, Cohen se dio a conocer internacionalmente.

I’m your man se caracterizó por el uso del sintetizador lo que le dio un toque más ‘pop’ al nuevo disco. Una de las canciones que representa este disco es ‘First we take Manhattan’ ya que, al igual que ocurrió con su primer éxito ‘Suzanne’, ha sido versionada por músicas tan ilustres como Joe Cocker o R.E.M. Sin embargo, lo que más despunta es sin duda la inclusión de temas sociales de relevancia: el sida, las relaciones tanto amorosas como sexuales, la condición económica o incluso los problemas religiosos. Esto se puede ver fácilmente en la canción ‘Everybody knows’ donde el autor con una actitud ciertamente pesimista hace una crítica de la situación global en la que se encuentran en aquella época.

 

THE FUTURE: UNA DENUNCIA POLÍTICA Y SOCIAL

Si ya con el disco I’m your man había salpicado sus letras con tintes políticos y sociales, en su siguiente álbum se adentra más en profundidad en este tipo de temas. Los disturbios ocurridos en Los Ángeles en 1992, también conocidos como Los disturbios de Rodney King, marcaron esta etapa del artista. El hecho de que cuatro policías fueran absueltos por un tribunal blanco después de darle una paliza a un taxista negro revolucionó el panorama de aquella época. The Future (1992) mezcla todo tipo de estilos musicales: desde baladas y coros góspel hasta música country-pop. De esta forma, hace que su álbum sea más variado y que personas con diferentes gustos musicales puedan disfrutarlo también. ¿Por qué? Porque este cantautor pregona en este álbum que ante tiempos sombríos como los que estaba viviendo el mundo en aquel momento, debemos mantener la esperanza, la perseverancia y la reforma.

 

NUEVO SIGLO, NUEVA ETAPA

Después de The Future, en 1994 el autor decidió retirarse de la escena musical e irse al monasterio de Mount Baldy para mejorar su salud y su estado mental, ya que sufría de depresión. Desde hacía ya bastantes años llevaba practicando el ‘zen’ y aunque en un principio parecía que seguiría la senda espiritual hasta el final, en 1999 volvió a retomar la música por diversas razones. Además, lo hizo de una manera moderna: a través de una página web llamada The Leonard Cohen Files. Desde ahí, compartía una parte de su ser a través de poemas y canciones. Hoy en día, sigue existiendo esta página por lo que puedes acceder a la sección “The Blackening Pages” y descubrir poemas y letras de este artista.

Durante los primero años de este siglo, publicó dos álbumes importantes: Ten New Songs (2001) y Old Ideas (2012). Ten New Songs fue el regreso del músico tras casi una década sin componer nada y, además, es el primer disco que grabó de manera digital. Pocos años después de su publicación, en 2004, despidió a la que hasta el momento era su manager: Kelley Lynch. Por lo visto, ella había estafado y arruinado al artista durante su retiro al templo, por lo que el autor puso una orden de alejamiento. Pero la que ya era exmanager de este artista, no contenta con lo ocurrido, no paró de enviar correos electrónicos y llamadas a Cohen así que al final fue condenada por acoso en 2012.

Con su álbum Old Ideas consiguió volver a estar en la cima. Fue el disco mejor vendido en once países y se situó en el tercer puesto de la lista estadounidense Billboard 200. La mayoría de críticas que recibió fueron positivas y es su mayor éxito comercial en toda su carrera. Tal fue la repercusión que hasta en el panorama español influyo en algunos cantautores como es el caso de Joaquín Sabina, quien se encargó de adaptar libremente las letras de las canciones en un libreto que iba junto con el disco.

Para el año en el que se había publicado este último álbum (2012), ya se habían sacado sus recopilatorios más famosos. Destacan sobre todo:

 

  • The Best of Leonard Cohen (1975)
  • l More Best of Leonard Cohen (1997)
  • l The Essential Leonard Cohen (2002)

 

 

YOU WANT IT DARKER: FIN DEL GRAN GENIO

«Mi padre murió en paz en su casa sabiendo que había grabado lo que él sentía era uno de sus mejores discos». Esa fue la declaración que hizo Adam, el hijo de Leonard Cohen, respecto a su último disco: You Want It Darker (2016). Resulta chocante que pensase eso puesto que mientras grababa su álbum, el artista empezó a sufrir bastantes fracturas en la columna vertebral. La condición física del artista estaba tan limitada que tuvieron que grabar el disco en su propia casa. Y lo que es aún más sorprendente: él afirmó que sus dolores le permitieron eliminar cualquier distracción que pudiese tener durante la grabación del álbum. A diferencia de otros discos que fueron producidos por Patrick Leonard, de este se encargó su propio hijo.

En 2016, una estrella se apagó. La muerte de Leonard Cohen fue una pérdida inmensa para el mundo artístico. La emotividad y la complejidad de sus letras lograron cautivar a millones de personas. De profesión músico, con alma de poeta y escritor, Leonard Cohen ha dejado como legado música que va más allá de lo superficial: cala tan hondo que una vez lo escuchas, no hay vuelta atrás.

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