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Led Zeppelin una banda para la eternidad

Segundo disco de Led Zeppelin

“Hay algunas bandas que van de gira a América cuántas veces sea posible, pero si bien es cierto que nosotros podríamos hacer esto, el resultado sería que la gente iría solo por el hecho de ir a un concierto y no porque fuera un evento. Antes de que te des cuenta has perdido tu prestigio y te quemas. Debes crear tu propia demanda.”

  • John Bonham acerca de hacer giras.

Se puede intuir, con lo que hemos dicho hasta el momento, que el éxito llegó bastante rápido para Led Zeppelin y así fue el caso, con una gira por Estados Unidos y el Reino Unido que cubrió la gran parte de 1969 para la banda, apoyándose de un debut sólido y que cambiaría el género para siempre. A pesar de eso, el cuarteto no estaba descansando en sus laureles y ya estaban comenzando a componer lo que sería su segundo, llamando Led Zeppelin II debido a que la banda no colocaba títulos a sus primeros cuatro álbumes.

Eso no evitó que hubiera complicaciones; era bastante común para los grupos de ese entonces publicar dos álbumes el mismo año y más si estaban teniendo éxito, por lo que los ingleses decidieron componer su segundo trabajo durante la gira. “Fue realmente loco, de verdad,” diría Page muchos años después. “No teníamos tiempo, y tuvimos que hacer canciones en nuestras habitaciones de hotel. Para el momento en que salió el álbum ya estaba harto de él. Ya lo había escuchado demasiadas veces en demasiados lugares. Creo que de verdad había perdido confianza en el álbum.”

Esto derivó también en múltiples estrategias poco convencionales para grabar algunas de las canciones que se volverían clásicos de Led Zeppelin II y de todo el catálogo de la banda. Moby Dick, por ejemplo, el legendario solo de batería de Bonham, fue estructurado con diferentes grabaciones en múltiples estudios para obtener el resultado final que se escucha en el álbum.

Al contrario de esa complementación de grabaciones en el estudio, The Lemon Song, que fue una reinterpretación de la banda de Killing Floor de Howlin’ Wolf, fue grabada en vivo en el estudio y algunas de las líneas de Plant fueron improvisadas en el momento. Y está la percusión de Bonham en Ramble On, que fue grabada tocando en un estuche de guitarra, un taburete y en un pote de basura.

Por supuesto, también está la legendaria Whole Lotta Love, cuyo icónico riff principal fue creado por Page en algunas de las improvisaciones de la banda en sus giras del ’69, en donde se extendía hasta por quince minutos (uno de los elementos característicos de Led Zeppelin en sus actuaciones en vivo). La gran mayoría de los solos de guitarra de Page para este álbum se grabaron en pasillos porque le gustaba el sonido en esas áreas.

También surgió Thank You, que fue la primera contribución de Plant a la banda y que fue un mensaje a su esposa tras los cambios que había padecido su matrimonio en el último año con el éxito instantáneo de Led Zeppelin.

Todo el proceso de grabación fue una tarea titánica, pero cosechó unos frutos increíbles: Led Zeppelin II fue un éxito memorable, vendiendo más de tres millones de copias en seis meses y superando en diciembre a Abbey Road de los Beatles en los charts ingleses. Si ya su debut los había presentado de manera ruidosa, su segundo trabajo los había llevado al estrellato absoluto. “Fue un cambio tan repentino que no estábamos seguros de cómo manejarlo,” diría Plant.

Led Zeppelin II ha sido considerado por muchos críticos y fans de la banda como uno de sus mejores álbumes y tal vez el mejor para muchos, convirtiéndose en uno de los más influyentes en la historia del rock y teniendo en temas como Whole Lotta Love la inspiración para el surgimiento del heavy metal.

Y fue aquí donde no solo estábamos presenciando a cuatro artesanos musicales del más alto calibre, sino también a cuatro estrellas de rock con todo lo que esto significa.

 

Días de celebración

“En esos tiempos encontrabas grandes grupos hechos en torno a un solo gran músico. En Led Zeppelin tenías cuatro músicos magistrales.”

  • Jimmy Page acerca de lo que diferenciaba a Led Zeppelin del resto de sus compañeros generacionales.

Led Zeppelin III es un álbum y periodo interesante para analizar en la historia de la banda porque mostró los primeros vestigios de experimentación notable en su sonido y también mostraría sus primeros encontronazos con la prensa especializada, quienes no estaban valorando mucho a la banda en esos años (especialmente la revista Rolling Stone, con quien Page hasta el día de hoy no estima mucho).

Tras un 1969 que se definió con giras extensas y una producción ardua y compleja para uno de los mejores álbumes de todos los tiempos, la banda se tomó un tiempo para descansar y tanto Page como Plant aprovecharon para descansar un tiempo en una zona remota de Gales, en donde comenzaron a trabajar en Led Zeppelin III.

El deseo de los cuatro desde el comienzo fue el de no repetirse y tratar de hacer algo diferente, lo que quizás ha derivado en que éste álbum sea el menos recordado de los cuatro primero; es el más experimental, con muchos pasajes acústicos e influencias célticas que le dieron un toque mucho más único y peculiar en el género para ese entonces.

“Realmente no puedo decir cómo vamos a sonar en el futuro, y realmente no quiero saberlo,” diría Bonham un par de años en el futuro con respecto a la mentalidad creativa que definió al grupo con el paso de los años. Esto lo complementaría Page hablando de Led Zeppelin III muchos años después: “Creo que producimos algo realmente bueno: un álbum valiente, una banda leal a sus convicciones.”

El tercer trabajo de los británicos demostraba que ellos no querían ser una banda de rock al uso y expandieron su sonido más allá de lo establecido por el género, con temas como Friends teniendo profundas influencias de música africana. También había otro tipo de cambios, como el que se puede presenciar en letras como Immigrant Song, aquella magnifica canción de hard rock con un alarido ya histórico de Plant en el amanecer del tema.

Immigrant Song fue escrita luego de que fuimos a Islandia,” diría Plant analizando el álbum mucho tiempo después. “La canción fue una viñeta de lo que era estar allá.”

Y es que a pesar de ser el menos celebrado de los cuatro primero álbumes de la banda, no dejó de producir algunos temas de antología de los británicos como Celebration Day, Gallows Pole, Out on the Tiles y el blues de Since I’ve Been Loving You, con un Plant en plan estelar.

Como hemos dicho antes, el álbum no tuvo las mejores de las recepciones por parte de la crítica especializada, pero también hay que destacar que Led Zeppelin no era muy del agrado de los expertos de la época. Al final Plant no ha tenido problemas para echar a un lado esas críticas: “Todas las contribuciones fueron hechas con el corazón y con las mejores intenciones. Eso era lo genial de Led Zep en sus comienzos.”

La década de los setenta había comenzado y Led Zeppelin había arrancado en 1970 con un álbum que fue otro hit para la banda y que los posicionaba como uno de los grupos más importantes del mundo y ellos comenzaron a comportarse como tal; fue en esta época en donde comenzaron a adoptar una vestimenta más estrafalaria para sus conciertos, alquilaron un jet privado para hacer sus giras por el mundo y ocupaban secciones enteras de hoteles en los que se hospedaban, cumpliendo con creces aquel dogma de sexo, drogas y rock and roll.

Estaban en la cima del mundo, pero no iban a cesar ahora que estaban ahí.

 

El punto más alto: Stairway to Heaven

“El cuarto álbum debería ser nuestro mejor trabajo. Y si no lo es, entonces deberíamos rendirnos y retirarnos con las caras sonrojadas.”

  • Jimmy Page durante la época de Led Zeppelin III.

Un aspecto que es importante tomar en consideración al analizar Led Zeppelin IV es que fue realizado y producido con mucho más detenimiento, sin ver la luz del día hasta 1971, lo que era una diferencia considerable a la metodología que habían empleado hasta ese momento, especialmente con las múltiples improvisaciones que llevaron a cabo en Led Zeppelin II.

Aunque hay que decir que el proceso de producción de Led Zeppelin IV, grabado en la ahora icónica casa en el campo llamada Headley Grange con el primer equipo de estudio móvil de los Rolling Stones, no estuvo carente de peculiaridades.

Por ejemplo, el sonido de la batería de Bonham en la última canción del álbum, When the Levee Break, fue grabado en uno de los lobbies de la casa y ralentizaron toda la instrumentación de la canción para que solo la voz de Plant se escuchara en tiempo real. Por otro lado, Rock and Roll fue la última canción que hicieron en la casa victoriana, producto de un ensayo en el que Bonham estaba improvisando con un tema de Little Ritchie, Keep A Knockin’, convirtiéndose en una oda al rock and roll de los cincuenta.

Por supuesto, no se puede analizar ni completar la historia de Led Zeppelin sin mencionar el tema más famoso, influyente y relacionado con la banda, Stairway to Heaven. Y la verdad es que desde 1970 ya estaban haciendo menciones con la prensa acerca de la estructura de esta canción. “No quiero contarles al respecto en caso de que no sea hecha,” diría Page. “Es una idea para una canción muy larga en el próximo álbum. Queremos tratar algo nuevo con el órgano y la guitarra acústica, progresando hacia algo eléctrico.”

La canción en general ya tenía una estructura muy determinada, pero llegaron al estudio en Londres, para darle los toques finales álbumes, con el icónico solo de Page incompleto. El guitarrista estaba teniendo problemas para capturar el espíritu que estaba buscando y él, siempre tan perfeccionista, requirió varias tomas para llegar a crear lo que sería uno de los solos más memorables de todos los tiempos.

Page haría la mezcla del álbum en Los Angeles con un total de siete canciones planificadas, pero The Battle of Evermore, una progresión natural del sonido que habían desarrollado en Led Zeppelin III, sería una adición de último minuto para tener ocho joyas definitivas en el catálogo de la banda.

A pesar de todo esto, Page no estaba feliz con el resultado final de la mezcla y esto resultó que hiciera todo el proceso una vez más, lo que derivó en un gasto significativo de dinero y posponer la publicación del álbum hasta noviembre del ’71, pero el guitarrista, aupado por sus compañeros de banda, no quería ofrecer un producto por debajo del estándar que habían establecido hasta ese momento.

Al final de todo esto, con la facilidad y comodidad que provee la vista en retrospectiva, no se le puede culpar a Page por buscar algo muy preciso con este trabajo: Led Zeppelin IV fue un éxito monumental, quedándose en la cima de los charts ingleses y británicos por muchas semanas y garantizándoles no solo el estatus de estrellas de rock, sino también como leyendas absolutas del género con solo tres años de existencia en la escena.

Y lo aún más sorprendente es que Led Zeppelin IV es un álbum que no se compromete ante nada ni nadie; es un esfuerzo musical que fue la voluntad de cuatro músicos que tenían una visión colectiva muy clara y que se tradujo en este compendio de canciones con una naturalidad que haría palidecer incluso a titanes generacionales como Black Sabbath, Deep Purple o los Rolling Stones.

Es uno de los álbumes de rock más importantes y exitosos de todos los tiempos, posicionando a Led Zeppelin como la banda más grande de toda la década desde el comienzo. El resto de la década sería solo para marcar diferencia con el resto de la competencia.

 

Led Zeppelin en la cima

“Disfrutamos tocar. Cada concierto es importante para nosotros. En este negocio no importa qué tan grande seas, no puedes permitirte ser complaciente. Si adoptas esa actitud, estás muerto. Eso nunca nos va a pasar a nosotros.”

  • John Bonham acerca de si la banda se tomaba los conciertos a la ligera durante su mayor etapa de popularidad.

Tras las publicaciones de sus primeros cuatro álbumes, ya no había ninguna duda acerca de cuál era la banda más grande en el planeta: Led Zeppelin había arrasado con la competencia y la separación de los Beatles les había dado vía libre para poder conquistar a su antojo. Entre 1971 y 1973 no publicaron álbumes, pero se enfocaron en hacer giras por el mundo, realizando actuaciones legendarias que aún resuenan hasta nuestros días y creando leyendas, tanto épicas como sórdidas, que se han vuelto parte de la mística de la banda.

Todo esto contribuyó a que el enfoque en la producción de cada álbum nuevo fuera cada vez más paciente, elaborado e incluso más maduro; ya en ese punto de sus carreras no tenían nada que demostrarle a nadie y eso hizo que su quinto álbum de estudio y el primero con un título, Houses of the Holy, fuera tan diferente en comparación con lo que vino anteriormente.

Primero que nada, todos los miembros ahora tenían estudios personales en sus hogares, por lo que podían grabar con mucho más detenimiento y cada uno agregarle su propia impronta musical, producto de años de gira en donde habían sido empapados por múltiples influencias de todo el planeta y eso hizo a Houses of the Holy, que se fue comenzando a grabar a mediados del ’72, uno de los álbumes más eclécticos de la banda.

Una de las principales diferencias que se pueden apreciar desde el comienzo es que el estilo de la forma de tocar de Page es mucho más preciso y pulcro, con mucho énfasis en que todo suene lo más cristalino posible. Fue el primer álbum en todo el material fue 1005 original, con Page diciendo en 1991 que el periodo de Houses of the Holy fue “una época muy inspirada”.

The Song Remains the Same, una de las canciones más famosas de la banda y que sería el título de la icónica película que harían en esa época para mostrar sus conciertos en vivo, había sido comenzada a ser tocada en las giras del ’72, siendo muchas veces presentada como Zep, The Campaign o The Overture. Era una de las canciones más apegadas al instinto rockero de la banda, con un ritmo vertiginoso y con un Page inspirado en la guitarra.

Luego se tienen canciones como The Crunge, que el propio Plant ha definido como “una canción de funk a lo James Brown si tocara con ritmo 5/4” y como una de sus canciones favoritas debido a la manera en que Bonham toca la batería.

Curiosamente, el antiguo miembro de los Beatles, George Harrison, tendría su impronta en The Rain Song de manera indirecta. Harrison siempre ha sido un gran aficionado de Led Zeppelin y tras estar completamente extasiado por uno de los clásicos conciertos de más de tres horas de Page y sus muchachos (“¡Los Beatles estábamos tocando 25 minutos y ya en el 15 nos estábamos muriendo!”, les diría Harrison), el guitarrista le diría a Bonham que si bien le encantaba la banda, decía que era una pena que no tuvieran más baladas en su catálogo, por lo que Page hizo The Rain Song como un pequeño reto.

Uno de los aspectos más interesantes es que el proceso de grabación del álbum fue hecho en un estudio instalado en una propiedad de Mick Jagger en el campo, Stargroves. Page quería comprobar lo que sería hacer todo el proceso de grabación en un ambiente distinto a los estudios convencionales que conseguían en Londres y decidieron vivir toda la experiencia en el campo, lo que contribuyó al sonido más etéreo y preciosista del Houses of the Holy.

Como todos los álbumes de Led Zeppelin, su quinto álbum fue un éxito notable y si bien no tuvo la recepción tan abrumadoramente positiva que sí tuvo Led Zeppelin IV, hay que decir que Houses of the Holy ha ganado mucha preponderancia con el paso de los años y hoy en día está muy bien visto entre los seguidores de la banda. La gira posterior los tuvo llenando estadios en todo el mundo y rompiendo records de audiencia, incluyendo algunos establecidos por los Beatles en Estados Unidos.

Fue en un concierto de esta gira, en el Madison Square Garden de Nueva York, en donde grabaron su actuación para el film The Song Remains the Same, aunque dicha película no vería la luz del día hasta 1976.

La película sería un hito en el negocio de la música, pero en 1974 aprovecharían su estatus como la banda más grande del mundo para crear su propio sello discográfico, Swan Song, con el que podrían promover su música a su manera y en donde comenzaron a acoger a grupos como Bad Company, entre muchos otros.

Led Zeppelin era el Rey Midas del negocio de la música y cada álbum parecía una conquista más, cual Alejandro Magno rockero. Y entre excesos personales y brillantez musical, la banda continuaba su marcha inexorable hacia la eternidad.

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