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Historia de Heavy Metal el Metal clásico y el Thrash Metal

Los ochenta: el nacimiento del Metal clásico y la popularidad

“Yo sé lo que veían: que llenaban los recintos.”

–        El manager de Iron Maiden, Rod Smallwood, cuando le preguntaron qué vieron los sellos discográficos en la banda.

La influencia de Iron Maiden no puede ser minimizada ya que ellos llegaron a ser la punta de lanza de la New Wave of British Heavy Metal y uno de los primeros grupos de Metal puro que llegaron a tener profundas ramificaciones en el género incluso hasta nuestros días. Desde la publicación de su debut homónimo en 1980, la banda liderada por el bajista Steve Harris se convirtió en uno de los grupos metaleros más exitosos de toda la década y de los primeros en alcanzar el tan ansiado éxito comercial.

El estilo del género ya se había definido con ritmos vertiginosos, guitarras más contundentes y directas con melodías similares a las ya mencionadas de Thin Lizzy. Todo esto tuvo un impacto en la década de los ochenta, en donde comenzarían a volverse bastante populares las bandas de esta índole y que se convertiría en el periodo histórico más relevante del género.

Tal fue la recepción que muchas bandas clásicas de los setenta tomaron el éxito que se había consolidado con la NWOBHM y se reinventaron para volver a ganar notoriedad en esta década. Black Sabbath se separó de Ozzy Osbourne y con Ronnie James Dio crearon un clásico del género como Heaven and Hell de 1980; Judas Priest se volvieron marcadamente más pesados y metaleros con trabajos como British Steel de 1980 o Screaming for Vengeance de 1982 y los Scorpions adoptaron el estilo Heavy con el cual alcanzarían fama mundial con álbumes como Blackout de 1982 o Love At First Sting de 1984. Incluso Ozzy Osbourne recuperaría su estrellato y magia, aupado por el talentoso guitarrista Randy Rhoads, en trabajos como Blizzard of Ozz de 1980 y Diary of a Madman de 1981, al igual que Ronnie James Dio tras dejar Black Sabbath y publicar su trabajo solista, Holy Diver de 1983.

La primera mitad de los ochenta demostraría que no todas las bandas de la NWOBHM iban a tener el éxito monumental de Iron Maiden, pero grupos como Saxon, Raven o Venom lograron tener carreras estables durante toda la década y con Def Leppard cambiando notablemente su sonido. Aun así, el impacto de este movimiento generacional asentó las bases del Metal y prácticamente cualquier banda que surgió en esta década se vieron influenciados por esas agrupaciones inglesas.

Esta popularidad resultaría en la notoria progresión del género con el paso de los años, volviéndose mucho más diversificado y creando varios estilos y vertientes que lo volverían algo más vasto y variado.

 

El Glam: una revolución comercial

“Un cambio que creo que fue interesante es que significó la llegada de la ‘zorra masculina’, que es sutilmente diferente a la idea establecida del ‘galán’”.

–        El periodista musical, Simón Price, acerca del Glam Metal.

Una de las primeras vertientes que nacieron del Heavy Metal clásico a principios de los ochenta fue el Glam Metal y se volvería el estilo más comercialmente exitoso y popular de la década, marcando diferentes aspectos visuales, como el uso de maquillaje, cabellos voluminosos y ropas estrafalarias.

A diferencia de los otros estilos que surgirían más adelante, el Glam no se definió solamente por lo que estaban haciendo los grupos de Metal de la época, sino también por otros de una tendencia más Hard Rock. También hay que mencionar que éste sería un movimiento situado en Estados Unidos, produciendo y aupando a la gran mayoría de los grupos que alcanzarían el estrellato.

La influencia de Aerosmith fue esencial para la creación del Glam junto a la estética de artistas como David Bowie y T-Rex, pero también vale la pena destacar a un grupo como Van Halen, que desde su debut homónimo en 1978 se convertiría en un puente entre el Hard Rock y el Metal, además de influenciar notoriamente en el espectro musical de esta vertiente.

KISS también fue una gran parte de la evolución del Glam y su surgimiento en los ochenta, producto a la estridencia, las letras y estilo musical de la banda. Desde muchos puntos de vista, KISS puede ser considerado como el grupo que más influencia tuvo en el Glam Metal con el paso de los años.

Si bien es cierto que el Glam Metal nunca tendría la intensidad del Metal clásico o de los diferentes subgéneros que se formarían en los ochenta, pero al mismo subirían la intensidad establecida por el Hard Rock hasta ese momento.

El Glam comenzaría, al menos desde un punto de vista de relevancia cultural y comercial, con Mötley Crüe y su debut de 1981, Too Fast for Love. Aunque este trabajo es más crudo y pesado que la gran mayoría de los álbumes de Glam que saldrían a posteriori, presentó de manera clara de lo que se trataría este estilo: un estilo animado y fiestero, letras de sexo, drogas y rock and roll, y un toque directo que se volverían intrínseco con este subgénero.

La realidad es que a medida que pasaron los años en los ochenta, el Glam ganó mucho terreno en el negocio de la música y podría considerarse como el estilo musical que mayor preponderancia tuvo en la década, al menos en el gran espectro del Rock y el Metal; esto se evidencia cuando surgieron diferentes grupos de este movimiento como Ratt, Bon Jovi, Poison, Stryper y muchos otros, quienes consiguieron una avasallante serie de hits durante esa época.

Tal fue el éxito del Glam a través de sus hits fiesteros y power ballads que muchos grupos formados en la década anterior decidieron tomar varias idiosincrasias de este movimiento para ganar popularidad en el mercado, siendo KISS y Whitesnake los ejemplos más significativos. A finales de la década ya existía una fórmula bastante marcada, con diversas agrupaciones nuevas sonando y viéndose bastante similar unas a otras y con sonidos y producciones que le debían demasiado a los primeros grupos que tuvieron éxito de esta escena.

El Glam padeció a finales de los ochenta y principios de los noventa una leve alteración al producir algunas agrupaciones que se vieron influencias por el histórico debut de Guns ‘N’ Roses, Appetite for Destruction de 1987. Si bien es cierto que Axl, Slash y compañía no eran un grupo de Glam (compartían un poco la estética, pero no de manera pronunciada y eran una banda de Hard Rock más convencional), tuvieron un impacto con un sonido compacto, salvaje y no carente de melodía, lo que les permitió alcanzar a una demográfica muy amplia.

El alza de grupos como Guns ‘N’ Roses y el arribo de nuevas tendencias musicales, complementadas con una saturación en el mercado de grupos de Glam muy similares entre sí, derivó en que este estilo perdiera mucha popularidad y ya para la mitad de los noventa era prácticamente inexistente y muchas de las bandas que triunfaron en los ochenta se habían separado o sus trabajos estaban siendo muy mal recibidos para esos tiempos.

El Glam fue, junto al Heavy Metal más clásico de Judas Priest, Iron Maiden, Ozzy o Dio, el medio por el cual el género del Metal ganó mucha popularidad y ventas en los ochenta y aunque hoy en día se le ve como algo muy de esos tiempos, que tal vez no ha perdurado en términos de influencia, no se puede desestimar su importancia cultural para este género.

 

El Thrash Metal y el nacimiento de lo extremo

“El Pop y el Metal no son amigos. Uno sabe dónde vive el otro y trata de mantener la distancia. Escogen calles diferentes, vecindarios diferentes, códigos postales diferentes.”

–        Dave Mustaine.

El Metal siempre ha tenido un componente extremo y eso se ha mantenido con el paso de los años, pero no fue hasta principios de los ochenta que se comenzaron a desarrollar estilos que se enfocaran en las facetas más agresivas del género y convertirlas en el punto focal de su música. Así fue cómo nació el Thrash Metal.

El Thrash nació como una mezcla de diferentes estilos y de diferentes influencias, pero también se le puede ver como una respuesta cultural a lo que representaba el Glam: si el segundo se trataba de estética, de ritmos y letras fiesteras y mucho gancho comercial, el Thrash se trataría de la agresividad, de una imagen reminiscente a la de los motociclistas y con un trabajo en las letras que se enfocaba en la ira, en crítica social y temas similares.

Desde un punto de vista musical, la NWOBHM, Motörhead y Judas Priest fueron unas influencias notables en las primeras bandas de Thrash que surgieron a comienzos de la década en Estados Unidos, principalmente Nueva York, Nueva Jersey, California y San Francisco.

Este estilo también se enfocó en tomar la intensidad y la rebeldía del Punk, complementado especialmente con cruda brutalidad de Venom, una de las bandas que fueron punta de lanza de la NWOBHM y cuyo álbum Black Metal llegaría a tener profundas ramificaciones en diversas vertientes del género.

Si bien es cierto que hubo demos de bandas como Overkill y Exodus que surgieron antes de 1983, el debut de Metallica de ese año, Kill ‘Em All, es considerado como el momento en donde el Thrash Metal nació como tal y fue rápidamente seguido por debuts como el Fistful of Metal de Anthrax de 1984, el Show No Mercy de Slayer de 1983, el Killing is my Business… and Business is Good de Megadeth de 1984 y un par más que se convirtieron rápidamente en los baluartes principales del movimiento.

Metallica, Anthrax, Megadeth y Slayer se volvería el Big Four, representando al Thrash como sus cuatro mayores exponentes y serían los grupos con más éxito comercial, produciendo diferentes trabajos como Master of Puppets, Among the Living, Peace Sells… But Who’s Buying? y Reign in Blood, respectivamente, que se volverían seminales y pondrían al Thrash no solo como el estilo más en boga en el mundo underground, sino también como una vertiente que tenía posibilidades en el mercado más convencional.

En Alemania también un surgimiento de varios grupos de Thrash que ganarían relevancia e influencia con el paso de los años, siendo Kreator, Sodom, Destruction y Tankard los más significativos e influyentes que formaría esa generación. El Thrash se convertiría en el subgénero extremo por antonomasia en la década de los ochenta y serviría como base para otros estilos que se desarrollarían en esta época, pero que alcanzarían su plenitud en los noventa, como el Death y el Black Metal.

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