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Fleetwood Mac el principio del fin

Los ochenta y el principio del fin

“Fleetwood Mac fue nuestro destino.”

–        Stevie Nicks.

El álbum Mirage de 1982 se mostró como una progresión natural de la banda debido a las nuevas tendencias musicales que se estaban fraguando en esta década y el hecho de que varios miembros volvieron al estudio con diferentes percepciones e influencias tras haber gozado de libertad artística absoluta en sus propios proyectos.

Este trabajo representaba un retorno al estilo de pop rock que habían encumbrado a Fleetwood Mac y produjo diversos hits para la banda como Hold Me, Gypsy o Can’t Go Back, convirtiéndose rápidamente en otro éxito para una agrupación que, tras tantos años, había encontrado su nicho en el mercado. Este éxito fue complementado con una gira un poco más sencilla, sin tantos conciertos y sin recorrer Estados Unidos con tanta algarabía, como hacían muchas otras bandas por esos años.

Los próximos cuatro años fueron de descanso, con la banda tomándose un tiempo para que varios de ellos, como Nicks, Buckingham o McVie pudieran progresar con sus carreras solistas. Al mismo tiempo, varios de ellos estaban lidiando con problemas económicos por sus excesos, otros estaban tratando de rehabilitarse por sus problemas de adicciones y muchas otras situaciones que ya se habían vuelto costumbre con los miembros de Fleetwood Mac.

Eventualmente, y contrario a la prensa que decía que se habían separado, la alineación clásica de la banda realizó lo que sería su último álbum juntos, Tango in the Night de 1987. Fue uno de los trabajos que más vendió de Fleetwood Mac y el más exitoso desde Rumours, comenzando como un mero proyecto solista de Buckingham para ganar la estructura final que presume, con diversos hits como Big Love, Family Man, Everywhere, Seven Wonders y Little Lies convirtiéndose en algunas de las canciones más famosas de toda la agrupación británica.

Habiendo dicho eso, y como ya se ha vuelto costumbre con la banda, los problemas volvieron a surgir. Buckingham había pedido una reunión con el resto del grupo para discutir acerca de que se sentía creativamente exhausto y esto derivó en algunas disputas verbales con Fleetwood, resultando en que el primero dejara la banda poco antes de que comenzara la gira de Tango in the Night. Fue reemplazado con Billy Burnette y Rick Vito, ambos guitarristas y cantantes, con el primero habiendo colaborado con Mick Fleetwood en uno de sus proyectos paralelos.

La gira tuvo resultados positivos y quisieron capitalizar el éxito cosechado con su siguiente álbum de estudio, Behind the Mask de 1990.

Éste se ha convertido en uno de los trabajos más controversiales en la extensa discografía de Fleetwood Mac y hay una opinión compartida por muchos círculos de aficionados de la banda con respecto a que la pérdida de un talento musical como Buckingham fue un golpe muy duro y privó a los británicos de esa química que los había caracterizado en la última década. Behind the Mask tampoco funcionó muy bien en el aspecto comercial, aunque generó el hit menor Save Me.

 

Muchos cambios y tiempo afuera

“¿Qué demonios haríamos John (McVie) y yo si no hubiera una banda?”

–        Mick Fleetwood.

Como le sucedió a muchas bandas clásicas en esta época, los noventa no fueron una década sencilla para Fleetwood Mac. Durante la gira de Behind the Mask en 1991, las dos mujeres de la banda, McVie y Nicks, habían decidido que seguirían grabando con la banda, pero que no saldrían a hacer conciertos. Esta decisión pareció haber cambiado al año entrante puesto que Vito y Nicks declararon que estaban dejando Fleetwood Mac completamente.

Los próximos años fueron definidos por actuaciones esporádicas, uno que otro concierto con la alineación clásica, publicaciones de algunos compilatorios de las mejores canciones del grupo y pasos dubitativos para lo que sería su próximo álbum de estudio. No sería hasta 1995 que publicarían Time, su dieciseisavo trabajo de estudio y uno que mostraba una alineación única en el catálogo de la banda, con el guitarrista Dave Mason y la vocalista Bekka Bramlett. El álbum no fue un gran éxito y demostraba una etapa en la que Fleetwood Mac todavía estaba lidiando con muchas problemáticas que los plagaron durante los noventa, incluso más que en cualquier otra etapa de los británicos.

No sería hasta 1997 que volveríamos a ver a Fleetwood Mac con un cierto grado de estabilidad, con la alineación clásica de Rumours reuniéndose para hacer un tema para el soundtrack de la película Twister, lo que derivó en un par de actuaciones en vivo. Aprovecharían esta ocasión para publicar un trabajo en vivo, The Dance, que fue el mayor éxito comercial de la banda desde mediados de los ochenta y que los volvió a posicionar en el mercado como uno de los grupos más en boga de la época. Esta época fue cerrada con la inducción de Fleetwood Mac en el Rock and Roll Hall of Fame en 1998.

Christine McVie anunciaría su retiro del mundo de la música, buscando un estilo de vida más tranquilo, pero volvería como invitada para el último álbum de la banda, Say You Will de 2003, grabado con el resto de la alineación clásica. El trabajo vendió muy bien, y fue complementado con una monumental gira mundial por diversas arenas, cerrando de cierta manera el ciclo de Fleetwood Mac como una banda consistentemente activa y dando el puntapié inicial a una era que se definiría como una era de conciertos y reuniones esporádicas.

Siendo ellos una banda caracterizada por los diferentes tipos de dramas, complicaciones y diatribas internas, los próximos años se verían determinados por diversas actuaciones con varios músicos que han hecho vida en la banda y diferentes problemáticas que han evitado que se reúnan para hacer música otra vez. De cualquiera manera, muchos de ellos han seguido con carreras solistas y cada cierto tiempo vuelven al ruedo para tocar los clásicos que han definido a Fleetwood Mac con el paso de los años.

Una banda que se tomó su tiempo para alcanzar la gloria, pero una vez que llegaron a la cima, nunca la dejaron ir.

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