Amy Winehouse entre el soul el jazz y el rhythm and blues

Biografía Amy Winehouse

Amy nació el 14 de septiembre de 1983 en Londres, Reino Unido. Sus padres, Micch y Janis, pertenecían a la clase media baja y, aunque en un comienzo tenían una vida feliz, a medida que Amy iba creciendo las peleas y los desacuerdos aumentaron de nivel dentro del hogar.  Hecho que desembocó, finalmente, en un divorcio amistoso en 1993. Eso sí hay que decirlo, el carácter rebelde e inestable de su hija Amy tampoco ayudó muchísimo a la hora de mantener los lazos unidos. Incluso antes del divorcio, sus padres delegaron la responsabilidad de cuidar a su hija a su abuela Cynthia, pues era la única persona a la que Amy escuchaba y obedecía.

Durante su estancia con su abuela, a la que también llamaban Nan, esta recomendó a Amy matricularse en la escuela de teatro de Susi Eeanshaw, en Barnet. Eso sí, a pesar de su envidiable expresión corporal, no demoró en darse cuenta de que su única obsesión o sueño en la vida era el de convertirse en una exitosa cantante

Amy Winehouse – You Know I’m No Good

Incursión de Amy en la música

Los padres de Amy nunca se dedicaron al arte musical, aunque, eso sí, nunca faltaba la música en su cobijo. Siendo más concretos, su padre era vendedor de sistemas de acristalamiento y su madre era farmacéutica. También hay que decir que su padre siempre le gustaba cantar y animar a que Amy le siguiera el ritmo. Gracias a ello Amy siempre adoraba a Frank Sinatra.  No obstante, si existiera alguna persona cercana que más inspiró a Amy a adentrarse en el mundillo musical, sin duda sería su abuela materna, pues esta, no solamente había sido cantante, sino que también estuvo de noviazgo  con la leyenda del jazz Ronnie Scott.

Su hermano Alex tampoco se libra de esta labor, pues fue quien le enseñó a tocar la guitarra cuando esta tenía tan solo 14 años, curiosamente en una fecha que coincidió con su inmediata expulsión de la escuela de teatro (según su biografía, fue debido a que llevaba un piercing en la nariz).

Un año más tarde, ya a los quince años de edad, Amy Winehouse empezó a interesarse ávidamente por la composición. Una labor que adoraba y deseaba compaginar con otro de sus pasatiempos más sagrados, la interpretación.

Hay que recordar que incluso a los diez años de edad, Amy intentó formar un dúo de rap a la pura vieja escuela. En síntesis, esa niña no paraba ni debajo del agua. Una ambición desmesurada que se vio potenciada al convertirse en la voz de la National Young Jazz Orchestra; sin duda uno de los pasos más importantes de su carrera musical.

A sus dieciséis años de edad Tyler James, cantante y novio de Amy Winehouse en aquel entonces, la recomendó a Nick Godwyn. Este hizo lo suyo invitándola a una audición, y siendo sorprendido por la calidad y estilo con la que contaba la joven promesa. Con tan pocos años de edad podía combinar a la perfección varios estilos musicales, pero sobre todo contaba con una confianza y una presencia encomiables. Sus tatuajes tétricos, su voz penetrante con acento cockney, y su provocativo modo de moverse en el escenario fueron algo propio de ella, de nadie más.

Nick Godwyn embrujado por su existencia se convirtió rápidamente en su nuevo manager, persona con la que viajó a Miami para conocer a Salaam Remi, un productor discográfico de gran renombre y especializado en rhythm and blues. Dicho encuentro fue todo un éxito, pues fue contratada por la discográfica Island e invitada a grabar en su propio estudio. Su excelente e innata preparación musical le vino a la perfección tanto a ella como a la discográfica, permitiendo grabaciones en tiempo récord.

Amy Winehouse – Stronger Than Me

Una carrera musical manchada por las drogas

La carrera musical de Amy Winehouse enfrentó con un muro compuesto por su indomable carácter y por las drogas, una combinación letal. Desde muy temprana edad el abuso del alcohol por su parte ya era noticia; a su defensa su padre salía en los medios justificando que dicho acto se debía a su juventud y la ruptura de su noviazgo. Es más, su manager no se cansó de pedirle que acudiera a rehabilitación, petición que siempre fue refutada por Amy.

Su posterior relación sentimental con el famoso y misterioso Blake, le condujo en un callejón oscuro en donde no faltaban las drogas. Tanto sus padres como sus cercanos insistieron en que fuera a rehabilitación, pues su salud se encontraba en continuo declive y su carrera musical en jaque.

El abuso y la adicción por la drogas mermaron su  carrera musical entre 2007 y 2010, pues tuvo que cancelar la mayor parte de sus conciertos; es más, a pesar de que aceptaba tratarse en el periodo de giras, dicho lapso de tiempo era tan corto que no servía de mucho. En síntesis, presenciábamos a una Amy dubitativa entre seguir con las drogas y dejar su carrera musical o tratarse y enfocarse de lleno en lo que más anhelaba. Dilema que, desafortunadamente, nunca fue resuelto.

Los últimos años de vida de Amy Winehouse según comentan sus familiares, fueron de los más felices; pues consiguió vencer su adicción por las drogas; sin embargo, dicho enfoque fue compensando por un excesivo consumo del alcohol. A esto hay que sumarle su grave trastorno alimenticio (bulimia), enfermedad con la que se topó desde muy temprana edad y que le acompañó hasta su sepulcro.

Aunque no resulte tan evidente, Amy quería vivir, de hecho esas fueron algunas de las últimas palabras que pudo compartir con su médico. Sin embargo, las secuelas provocadas por la bulimia y los efectos secundarios de las drogas la derribaron por dentro y le impidieron cumplir uno los sueños que más anhelaba en el futuro: ser madre.

Frank, el primer disco de Amy Winehouse

Su primer álbum se titula Frank, y resume a la perfección su admiración por Frank Sinatra. Este fue lanzado el 20 de octubre  de 2003. El disco fue producido por Salaam Remi; eso sí, sus temas  fueron coescritos, en mayor parte, por Winehouse. Las influencias del jazz  en el disco se hicieron notorias y, lo cierto es que, para ser su primer disco, fue recibido mediante elogios por los críticos, quienes compararon su voz con cantantes como Sarah Vaughan y Macy Gray. Gracias a este increíble debut Frank  logró el disco platino en Reino Unido y fue nominado tanto a los Premios Mercury Music como a los BRIT Awards. Los éxitos no cesaron allí, pues, encima, su sencillo “Stronger Than Me” ganó el premio de Ivor Novello a la mejor canción contemporánea.

Amy Winehouse – Tears Dry On Their Own

Back to Black y éxito internacional

En 2006, tras gastar la mayor parte del dinero que le hizo ganar el exitoso disco debut,  se presentó en el estudio con un rostro consumido y un cuerpo más delgado de lo habitual. Curiosamente, pero sobre todo paradójicamente, su talento y carisma habían crecido exponencialmente. Todo su coraje y rabia se encontraban en plena ebullición y con ganas de salir a la luz. Estas sensaciones fueron plasmadas en un álbum histórico y sin precedentes. Un disco que no podría faltar en este artículo.

Back to black fue lanzado en enero de 2008 junto con su primer DVD titulado I Told You I Was Trouble: Live in London.  Sin duda un rotundo éxito en toda regla. La revista Rolling Stone calificó al disco de Winehouse como una magistral combinación entre indie e hip hop. La revista People, no tardó en sumarse a la fiesta afirmando que Back to Black es un disco que cada vez que lo escuchas lo disfrutas más. The New Statesmen dejó claro que este último disco posee un brillante estilo soul y que, además, era muchísimo mejor que el primero.

Cabe destacar que el 10 de febrero de 2008, fecha en que se celebró la ceremonia de entrega de los Premios Grammy, Amy no pudo asistir, pues Estados Unidos le denegó el visado por su abuso a las drogas. Sin embargo, esta mala noticia no eclipsó esa maravillosa e histórica noche para Winehouse, pues resultó ganadora de cinco de los seis premios a los que aspiraba ganar: Mejor nuevo artista, canción de año, grabación del año, mejor interpretación femenina de pop (esto lo consiguió gracias a su sencillo “Rehab”) y mejor álbum de pop vocal.

Dicha velada también resultó ser un sueño cumplido para su productor Mark Ronson, pues gracias a la producción de Back to black ganó el premio Grammy a productor del año.

Eso sí, el éxito de Back to black resultó ser un arma de doble filo. Por un lado, Amy se convirtió en todo una estrella; pero, por otro lado, esta excesiva atención no encajó con su estilo de vida.

Pues, cada paso que hacía se convertía en noticia viral. Un periodismo intrépido y una excesiva atención castigaron aún más a una mujer inestable emocionalmente y en continua lucha interna.  Por ello, no me cansaré de decir que Back to black es más que un trabajo exitoso, era su propia historia.

Amy Winehouse – Rehab